Tinta y Teclado: "Por qué el INSS sigue teniendo los días contados, pese a que Ortega le haya inyectado más de US$1,000 millones"

El 23 de abril del 2024 la prensa publicó el artículo titulado "Por qué el INSS sigue teniendo los días contados, pese a que Ortega le haya inyectado más de US$1,000 millones" en el que se hace una recapitulación de las transferencias realizadas por el Estado al INSS en concepto de aporte estatal y de pago de deuda histórica, así como las consideraciones de expertos relativas a la inviabilidad del régimen general del sistema público de pensiones nicaragüenses. A continuación, de forma breve y reflexiva comentamos los principales aportes de la noticia.
1.- De las transferencias económicas realizadas por el Estado al INSS

El régimen general del seguro social nicaragüense (debemos recordar que también existen regímenes especiales como el Instituto de Previsión Social Militar y el Instituto de Seguridad Social y Desarrollo Humano) se creó por Ley en 1956 —comenzó a operar hasta 1957— bajo un sistema de reparto, el que se financiaría de forma tripartita por los trabajadores, empleadores y, en menor medida, por el Estado, en consonancia con el principio de subsidiariedad. Según el artículo 34 del Decreto No. 7 "Reglamento General de la Ley Orgánica de Seguridad Social" se estableció que, la contribución para los riesgos de enfermedad, maternidad, invalidez, vejez y muerte, sería del 4% de los asegurados, 8% de los patronos y el 4% del Estado sobre los sueldos y salarios de las personas cubiertas por el seguro obligatorio, con la obligación de que los representantes de los trabajadores, empleadores y Estado, cada determinado tiempo, hicieran las revisiones pertinentes para garantizar la viabilidad económica del seguro IVM, al configurarse bajo la modalidad de prima escalonada (cada período de tiempo las contribuciones se ajustan en dependencia de las variables exógenas y endógenas que presenta el sistema), las que nunca se implementaron, dando como resultado que el seguro IVM en Nicaragua no acumulara durante las décadas de los 60´s y 70´s las reservas técnicas actuariales inicialmente planeadas para responder a los compromisos futuros, a lo que deberá añadirse la falta de pago de la administración pública al seguro social en lo que respecta a sus contribuciones.

Lo anterior sumado a los factores exógenos y endógenos del seguro social desde los 80´s, hasta la primera década del siglo XXI, nos lleva a que en el 2013, según lo indica La Prensa, el INSS por primera vez se encuentra ante un desequilibrio financiero, lo que significa que los ingresos del seguro social (incluyendo las reservas ténicas) no son suficientes para afrontar sus gastos, quebrantando el principio de subsidiariedad y debiendo el Estado asumir a través de partida presupuestaria el desequilibrio, en un primer momento, a través del reconocimiento de la deuda histórica del gobierno con el INSS por medio de la Ley No. 890, "Ley de Pago de la Deuda Histórica del Estado de Nicaragua al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social", en la que se reconocía un adeudo con la institución de quinientos millones de dólares (artículo 1) los que serían pagados en un período de 50 años, no obstante, según el artículo, estos fueron pagados en un período de nueve años, por lo que, para sufragar el desequilibrio financiero que continuaba afrontando la institución, se destinó a través de presupuesto general de la República partidas en concepto de: aporte estatal, pago de pensiones especiales servicio de deuda interna y apoyo presupuestario, el que comenzó en el 2022 y que ha ido aumentando con los años. Esta situación, es un reflejo de la respuesta común de los gobiernos ante los desequilibrios financieros en los sistemas públicos de pensiones: enfrentar la crisis con aportaciones de presupuesto general y reformar el sistema con el objetivo de restablecer el equilibrio financiero en un tiempo razonable, asegurando que los ingresos del sistema sean capaces de cubrir sus gastos.

2.- Sistema agotado "no aguanta más reformas"

Cuando los sistemas afrentan desequilibrios financieros, estos suelen reaccionar a través de reformas, las cuales, según la doctrina consultada, pueden ser reformas de adecuación o de refundación. Las primeras buscan revitalizar el sistema para garantizar su viabilidad a corto plazo, mientras que las segundas implican un replanteamiento del sistema ante su fracaso. En Nicaragua, a principios de este siglo, se propuso una reforma refundación —promovida por organismos y consensos internacionales en toda Latinoamérica— en el que se pasaría de un sistema público de reparto, a un sistema de capitalización individual, el que nunca se llegó a darse, principalmente por el riesgo financiero que representaba para el país; consecuentemente, el seguro social en este siglo solo ha afrontado reformas adecuaciones, es decir, es hasta pasados 50 años, que se realizan los ajustes necesarios para garantizar su sostenibilidad, no para constituir reservas, sino para aumentar la fuente de financiamiento, a partir del incremento en las contribuciones de los sujetos obligados y disminuir las fuentes de gastos, recortando las prestaciones económicas, de salud y de servicios.

En el artículo de La Prensa, se hace mención de expertos en la materia que indican que el modelo nicaragüense no da para más, por: a) la alta informalidad laboral la que afecta la proporción entre asegurados y pensionados, b) el envejecimiento de la población, c) la inviabilidad de los sistemas de reparto, y d) el sistema no soporta otro recorte en el pago de prestaciones. De lo anterior, es necesario considerar lo siguiente: a) actualmente la tasa entre asegurados y pensionados es de 2.79, esto es, por cada pensionado, existen 2.79 personas aseguradas que, con sus contribuciones y según el sistema de reparto y la esperanza del pacto intergeneracional, financian la prestación económica, debiendo de tomarse en consideración, que lo recomendable es que la tasa de proporción sea equivalente a 9 asegurados por pensionados; b) actualmente la esperanza de vida en Nicaragua está en 74.05 años, por lo que, las personas viven 14.05 años de su pensión, al considerar los 60 años como edad mínima general para optar a pensión de vejez; tomando en consideración que el requisito de semanas cotizadas es de 15 años, se contribuye 15 años al sistema y se disfruta de pensión por un período mínimo de 14.05 años, siendo lo recomendable que los períodos de contribución sobrepasen los 20 años y los períodos de disfrute sean limitados al ir ajustando la edad de pensión de conformidad a la esperanza de vida, entre otros muchos factores; c) ni los sistemas de reparto, ni los sistemas de capitalización son perfectos, como bien ha quedado evidenciado, existen países que han pasado por cada uno de ellos y no encuentran la respuesta definitiva que garantice su perpetuidad, los sistemas deben de revisarse constantemente para que se ajustan a las realidades contextuales de cada país; y d) la tasa de reemplazo mínima en Nicaragua es 0.32, hasta un máximo de 0.7 sobre el salario cotizado, teniendo como cuantía mínima de pensión el salario mínimo de la actividad económica del último empleador y como pensión máxima el equivalente en córdobas a mil quinientos dólares, siendo tasas que se ajustan a la media latinoamericana que oscilan entre el 30% y el 60% sobre las contribuciones realizadas.

Este tema requiere de un análisis y de escenarios más especializados que los proporcionados en esta entrada del blog. No obstante, es importante señalar que, ya sea mediante una reforma adecuación o refundación, es fundamental la participación de múltiples agentes y el aprendizaje de las experiencias de otros países. Si se apuesta por una reforma refundación, como siempre lo sostengo en clases, no es válido cargar todas las esperanzas en el sistema, pues para garantizar una vejez digna es menester la conjunción de la cobertura del sistema público de pensiones, de la existencia de un ahorro individual obligatorio, la existencia de un seguro privado obligatorio a cargo de los empleadores y del apoyo familiar.

Por último, comentarles el último experimento para la portada de la noticia, donde, inspirado por esta entrada, utilicé la IA "ideogram" siendo el prompt original: "the social security crisis of Nicaragua displayed in the newspaper", recomendando el sistema el siguiente prompt: "A dramatic newspaper headline reading "The Social Security Crisis of Nicaragua: A Ticking Time Bomb." The front page features a collage of images - a clock ticking down, an elderly woman tearing up, a younger person holding a baby, and workers toiling in a construction site. The overall atmosphere is tense and urgent, with a palette of dark, muted colors, contrasting with the warm hues of the sunset sky. The newspaper logo is in the corner, representing a beacon of truth amidst the turmoil."

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tinta y Teclado: breve reflexiones a la noticia "Médicos residentes molestos y en busca de opciones por medidas impuestas por el Minsa" (Actualizado el 02/04/2024)

Tinta y Teclado: "Psicólogos, abogados, cuidadores...La precariedad de las plataformas digitales asalta a cada vez más sectores"

José Arcadio Segundo, la Unidad Sindical de Trabajadores del Magdalena y una lección para comenzar a estudiar Derecho el Trabajo